Después de un día con la familia, me despedí de mi amada isla para marchar a Barcelona, donde voy a estudiar Filosofia en la UB. Al llegar al aeropuerto, no vi en ninguna pantalla el vuelo para el cual creía yo haber comprado un billete. Histérico e intuyendo ya lo que se me avecinaba, fui a informarme a la oficina de Vueling y la chica que me atendió me dijo que no había billete alguno para mí. Me pidió el DNI y, después de que mirara algo en el ordenador, me informó de que el billete que había comprado era para el día anterior. ¡Visca! Mis padres se enfadaron mucho (evidentemente) y no tuve mas remedio que comprarme un billete nuevo (y eso no fue barato). Después de una emotiva despedida, crucé sin problemas los controles de seguridad y me senté a esperar mi vuelo (que, como no, iba con retraso). Al llegar a Barcelona, tuve que apañarmelas para cargar con mi enorme maleta, mi enorme mochila, mi mochila no tan grande, mi maletín, mi teclado y mi pie de teclado. Allí tomé el Aerobus hasta Plaza Cataluña, donde me recogió Lluis Berges Frau y me ayudó a cargar el equipaje hasta su casa. El resto del viaje transcurrió sin problema alguno.
Hoy he ido a la universidad pensando que era hoy el último día para hacer la pre-matrícula y, por lo tanto, estaba muy angustiado pensando que igual me pedían documentación que no tenía y que no podría matricularme. Al final, ha resultado que la matrícula no puede hacerse aun, que tengo que esperar hasta el día 23 de Septiembre. De todas formas, me han dicho que puedo empezar sin problema alguno a ir a clase a partir del lunes que viene!
He pasado por el “Espai Mallorca” para ver si tenian galletas Quelys. ¡Y SI, SI QUE TENÍAN! la mujer que estaba allí encargada (que ha resultado ser catalana, no mallorquina) me ha estado hablando un ratito y después he ido a Riera Baixa donde he encontrado, a un precio razonable, un disco de The Sandpipers, otro de Daniel Velazquez y el recopilatorio de las grabaciones completas de Nuevos Horizontes y José y Manuel editadas por RamaLama.
Estoy ahora pendiente de que se firme el contrato de alquiler de mi futuro piso para empezar ya a desocupar el piso de Lluis y vivir solo por primera vez en mi vida. ¡Horror!
